Cuando ayudamos a alguien por diferentes motivos, no importa que ¿Lo hacemos en pos del beneficio de ese alguien O inconscientemente pensamos en nosotros mismos?. Me inclinaría en pensar que lo hacemos más por nosotros que por un tercero. La verdad es que si acudimos al auxilio de alguien que lo necesita es porque sabemos bien que la consecuencia de eso es sentirnos culpables, acompañado de un sentimiento de cobardía por nuestra parte por no hacer nada al respecto. Es decir que el dolor o la desgracia ajena pueden dar señal de nuestra fragilidad o inseguridad.

Al realizar estos actos, lo que hacemos es librarnos de esos padecimientos personales, y logramos que nuestra conciencia no nos atormente en un futuro por no haber evitado determinada situación que habría cambiado la suerte de alguien. Este sentimiento de hacer lo correcto nos ensancha el corazón y empuja nuestros miedos y pereza contra el placer que sentimos, aveces por el dolor ajeno. Eso es lo que rescato de positivo.