Bendita Cordura
A medida que pasa la vida se pierde la cordura, extraviada por los años; tratar de recuperarla requiere de una memoria prodigiosa para encontrar el camino de hallar su cuerpo entero y el solo hecho de querer reconstruirla a pedazos sueltos significaría armar un rompecabezas que no nos llevaría a ningún lado. Alejando de esta forma toda posibilidad de traerla de vuelta a nuestras vidas. La Cordura se nos escapa con la rapidez de la velocidad del sonido. Con suerte escucharemos el eco o el resto de lo que fue, pero nunca su escencia.